Juan Carlos Rodríguez Ibarra, exlíder del PSOE, ha lanzado un contundente ataque contra el gobierno de Pedro Sánchez durante una entrevista en el programa Mañaneros 360 de TVE. Su diagnóstico sobre la debacle electoral del Partido Socialista en Extremadura ha dejado a Javier Ruiz en una posición incómoda, evidenciando la responsabilidad del gobierno en la derrota.
Ibarra no se ha andado con rodeos. Afirmó que la caída del PSOE en las elecciones del 21 de diciembre de 2025 no es un fenómeno reciente, sino un problema estructural que se ha estado gestando durante años. La derrota no le sorprendió, y enfatizó que el mal desempeño no puede ser atribuido únicamente a la figura de Miguel Ángel Gallardo.
Durante la entrevista, Ibarra cuestionó la narrativa habitual que sostiene que un mal candidato puede restar solo unos pocos puntos. Según él, la pérdida de 10 u 11 escaños no se puede explicar de esa manera. ¿Dónde están los otros ocho? La respuesta es clara: en el gobierno de España, que ha tomado decisiones impopulares.
El exdirigente socialista argumentó que los votantes extremeños han castigado al PSOE local por políticas que no entienden, las cuales han sido impulsadas desde Moncloa. Este mensaje directo ha desafiado a Javier Ruiz, quien intentaba analizar el fracaso sin señalar a Sánchez, convirtiendo la entrevista en una crítica abierta a la dirección federal del partido.
Ibarra también desmanteló la idea de que el auge del Partido Popular se debe al carisma de su presidenta, María Guardiola. Aseguró que su victoria no refleja un apoyo entusiasta, sino un castigo al Partido Socialista por su gestión. Esta afirmación ha dejado claro que el problema no reside en Extremadura, sino en la dirección del gobierno.

Las declaraciones de Ibarra han generado un intenso debate sobre el futuro del PSOE y la dirección que debería tomar. Su intervención ha puesto de relieve la desconexión entre el gobierno y las bases del partido, lo que podría tener repercusiones significativas en las próximas elecciones.
La situación es crítica para el PSOE, que se enfrenta a un dilema existencial. La falta de comunicación efectiva y la percepción de un gobierno distante han llevado a una crisis de confianza entre los votantes. La presión sobre Pedro Sánchez aumenta, y su liderazgo está en la cuerda floja.
Este episodio en TVE no solo ha revelado las tensiones internas del PSOE, sino que también ha abierto un debate sobre la responsabilidad del gobierno en la pérdida de apoyo popular. La pregunta que queda es: ¿podrá Sánchez revertir esta tendencia antes de que sea demasiado tarde?