El empresario Víctor de Aldama ha lanzado una bomba informativa que podría derribar a Francina Armengol, actual presidenta del Congreso. En una reveladora entrevista, Aldama confesó haber mantenido reuniones con ella en Palma de Mallorca, insinuando que los temas tratados no eran del todo transparentes.
Las palabras de Aldama, que nunca antes había revelado esta información, han dejado a la política balear en una situación insostenible. Su declaración, que se transmite en el programa Horizonte de 4, sugiere que las reuniones estaban relacionadas con negocios, lo que pone en jaque la imagen pública de Armengol.
Aldama afirmó: “Yo sí he estado reunido en Palma con Armengol. Nunca lo había dicho. No te voy a decir para qué, pero te estoy contestando.” Este comentario ha generado un terremoto en el ámbito político, exponiendo a una de las figuras más relevantes del socialismo español.
Francina Armengol, en lugar de desmentir rotundamente las acusaciones, ha optado por un silencio estratégico. Al ser interrogada por la prensa, se limitó a expresar su rechazo a la corrupción, sin confirmar ni negar la reunión con Aldama. Su evasiva respuesta ha alimentado aún más las especulaciones.
El informe de la UCO, que sigue investigando la trama Coldo, ha revelado detalles inquietantes sobre la relación entre Aldama y el gobierno de Armengol. Se ha documentado que Coldo García, mano derecha de Ávalos, cobraba 10,000 euros mensuales por mediar entre ambos, lo que ha suscitado graves acusaciones de corrupción.

Desde el Partido Popular de las Islas Baleares, han exigido explicaciones a Armengol, acusándola de haber mentido en sus declaraciones anteriores. “Estamos en un punto ya insoportable”, declaró el portavoz popular Sebastía Sagreras, señalando que la presión sobre Armengol está aumentando.
La oposición ha comenzado a considerar a Armengol como la próxima figura del Partido Socialista en caer, lo que podría desencadenar una crisis política sin precedentes en las Islas Baleares. La revelación de Aldama no solo ha roto el silencio, sino que ha encendido una cuenta atrás que podría resultar devastadora.
Mientras tanto, el escándalo se intensifica y la presión sobre Armengol crece. La comunidad política y la ciudadanía observan atentamente, preguntándose quién será el próximo en caer en esta tormenta de corrupción que amenaza con desestabilizar el gobierno balear.