ESCÁNDALO en la flotilla de Ada Colau: No hay ayuda humanitaria, pero sí preservativos.

Un escándalo sin precedentes ha estallado en la flotilla humanitaria promovida por Ada Colau y Greta Zumber. En lugar de ayuda para Gaza, se han descubierto condones usados y drogas en las embarcaciones, desnudando un fraude que pone en entredicho la credibilidad de sus organizadores y la supuesta solidaridad internacional.

La influencer estadounidense Lisabeti ha sido clave en la revelación de este engaño. Al abordar uno de los barcos, esperaba encontrar víveres y medicinas, pero se topó con una imagen deplorable: basura, materiales sexuales y sustancias prohibidas. Este hallazgo ha dejado en ridículo el discurso heroico que Colau y Zumber intentaron vender al mundo.

Greta Berlín, cofundadora del movimiento Gaza Libre, ya había sembrado la duda al confesar en una filtración: “Los sionistas afirman que mentimos todo el tiempo. Sí. Lo hicimos, mentimos.” Esta declaración resalta la naturaleza propagandística de la flotilla, que se presenta como un acto de altruismo pero carece de genuinidad.

Storyboard 3Greta Zumber, quien ha tomado el relevo en la organización, no ha aportado transparencia alguna. Su actitud ha continuado la tradición de mentiras y victimismo que ha caracterizado a este movimiento. La falta de respuesta de Colau, ahora vinculada a un montaje fallido, solo intensifica la crisis de credibilidad que enfrentan.

El escándalo es devastador. Lo que debía ser un símbolo de solidaridad se ha convertido en un espectáculo indigno. Las imágenes de condones usados y drogas a bordo son un golpe directo a la imagen de quienes apoyan esta causa. La flotilla de Colau y Zumber es, sin duda, un fraude que no logró llevar ayuda real.

Storyboard 2

Este episodio no solo avergüenza a sus promotores, sino que también deja una marca indeleble en la percepción pública de los movimientos de apoyo a Gaza. La comunidad internacional observa con incredulidad cómo una iniciativa que debería ser humanitaria se transforma en un engaño masivo.

Storyboard 1Con este escándalo, la credibilidad de los líderes de la flotilla se desploma. La indignación es palpable, y muchos se preguntan cómo pudieron permitir que un proyecto tan flagrantemente deshonesto se llevara a cabo. La misión de ayuda humanitaria se ha vuelto un paripé que pone en tela de juicio la sinceridad de sus organizadores.

La situación exige una respuesta inmediata. La falta de ayuda real en medio de una crisis humanitaria es inaceptable. La comunidad internacional debe actuar y exigir responsabilidad a quienes han manchado la causa con este bochorno. La verdad ha salido a la luz, y el tiempo de la impunidad ha terminado.