El nombramiento de Elma Said como nueva portavoz del gobierno de Pedro Sánchez ha desatado una crisis interna inesperada en el Partido Socialista. Su estrecha relación con Santo Cerdán, señalado como presunto cabecilla del caso Coldo, genera inquietud y podría comprometer su credibilidad desde el primer día.
El respaldo público de Said a Cerdán, expresado en un vídeo, resuena ahora como un grave error. Con un juicio del caso Coldo a la vista, cualquier conexión con Cerdán se convierte en un arma política que el gobierno no puede permitirse. La situación es crítica y pone en jaque la imagen de limpieza que Sánchez intenta proyectar.
A pesar de que Elma Said cuenta con un perfil técnico impecable y sin imputaciones, la inquietud dentro del partido es palpable. Muchos líderes socialistas advierten que su cercanía al núcleo navarro es un riesgo innecesario en el actual clima político. La elección de Said, aunque bien recibida en términos de género, plantea interrogantes sobre la estrategia de Sánchez.
Algunos miembros del partido habían propuesto alternativas menos comprometidas, como Diana Morant, líder del Partido Socialista Valenciano. Sin embargo, Sánchez optó por Said, quien, aunque llega con el aval del presidente, lo hace bajo una sombra que amenaza su gestión desde el inicio.
La circulación del vídeo en el que Said expresa su “máxima confianza” en Cerdán ha intensificado las críticas. Este respaldo, aunque anterior al escándalo, se interpreta como un error de cálculo en un momento en que la administración necesita proyectar transparencia y control sobre la situación.

El Partido Socialista se enfrenta a un dilema: ¿puede sostener la credibilidad de su nueva portavoz en medio de un escándalo que involucra a una figura tan influyente como Cerdán? La respuesta podría determinar el rumbo político del gobierno en los próximos meses.
La tensión dentro del partido es palpable, y la presión sobre Sánchez aumenta. La decisión de nombrar a Said en este contexto podría ser vista como un movimiento arriesgado que puede tener repercusiones significativas en la percepción pública del gobierno y su capacidad para manejar crisis.
Las próximas semanas serán cruciales. Con el juicio del caso Coldo a la vista, la presión sobre Elma Said y el gobierno de Sánchez solo se intensificará. La política española observa atentamente, y cualquier error podría resultar en un golpe devastador para el Partido Socialista.