El periodista José Javier Esparza Torres ha estallado contra Javier Ruiz en un tenso enfrentamiento tras las controvertidas declaraciones del presentador sobre el grupo musical Hakuna en Televisión Española. Esparza ha calificado a Ruiz de “gentuza” por su tratamiento alarmista del coro, acusándolo de usar la televisión pública para ataques ideológicos.
La controversia se desató en el programa Mañaneros 360, donde Javier Ruiz abordó la actuación de Hakuna en la Puerta del Sol, presentándolo como un colectivo ultracatólico y sugiriendo que su merchandising escondía una estrategia ideológica peligrosa. Muchos espectadores consideraron su enfoque desproporcionado y alarmista.
Las críticas no se limitaron a Ruiz. La colaboradora Sara Santaolaya también se unió al ataque, calificando a Hakuna como una secta y describiendo a sus miembros como “cuatro pijos” que intentan influir en los jóvenes. Estas afirmaciones han intensificado el descontento entre quienes consideran que se estigmatiza al grupo por motivos políticos y religiosos.

La reacción de Esparza ha resonado en las redes sociales, donde su mensaje ha sido ampliamente compartido. En su perfil de X, escribió: “Nunca agradeceremos bastante a esta gentuza que nos haya dado tantas razones para pedir el cierre de Radio Televisión Española”. Sus palabras han avivado el debate sobre el uso de la televisión pública y su papel en la polarización social.

Este incidente ha reabierto el debate sobre el tratamiento de ciertos temas en Radio Televisión Española. Muchos críticos argumentan que lo ocurrido con Hakuna no es un análisis objetivo, sino una campaña de descrédito basada en prejuicios que alimenta la división entre diferentes sectores de la sociedad.

La controversia ha dejado a Javier Ruiz en el centro de las críticas, incrementando la percepción de que algunos espacios informativos han cruzado la línea entre informar y atacar. La tensión sigue creciendo en las redes y en la opinión pública, mientras el debate sobre la responsabilidad de los medios de comunicación se intensifica.
La situación continúa evolucionando, y las reacciones no cesan. La comunidad está atenta a cómo se desarrollará este conflicto y qué medidas se tomarán en respuesta a las acusaciones de manipulación y falta de imparcialidad en la televisión pública. La presión sobre Javier Ruiz y su equipo aumenta, y el futuro de su programa podría estar en juego.