DENUNCIAN la CENSURA del Gobierno hacia José Mota en TVE: “¡Basta ya!”

El especial de Noche Vieja de José Mota en TVE ha desatado una tormenta de críticas, acusando al gobierno de Pedro Sánchez de censura. Los espectadores denuncian un humor plano y autocensurado, donde temas y figuras incómodas han sido sistemáticamente excluidos, generando un debate candente sobre la libertad de expresión en la televisión pública.

La controversia se intensifica a medida que medios y comentaristas destacan la falta de referencias a nombres como Ávalos y Coldo García, lo que refuerza la sospecha de un guion controlado por el poder político. Este hecho ha llevado a muchos a preguntarse si la risa se ha convertido en un lujo reservado solo para lo seguro.

Los espectadores han llenado las redes sociales con mensajes de indignación, clamando: “¡Basta ya de humor servil!” La sensación general es que el programa, en lugar de ofrecer la sátira mordaz esperada en una noche de fin de año, se ha transformado en una mera propaganda disfrazada de comedia.

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José Mota, tradicionalmente conocido por su humor incisivo, ha sido criticado por haber quedado atrapado en un formato que le impide incomodar al poder. Muchos consideran que su talento ha sido limitado por las restricciones impuestas, lo que ha generado un ambiente de autocensura que no se había visto antes en la televisión pública.

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Analistas y espectadores coinciden en que una televisión financiada por todos debería ofrecer un humor sin filtros ideológicos. La queja no solo se centra en lo que se ha dicho, sino también en lo que se ha omitido deliberadamente, dejando un vacío en la crítica política.

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El balance final de este especial de Noche Vieja es desalentador. La crítica ha sido puesta bajo llave, y la sensación de que la risa ha sido cautiva ha dejado a muchos descontentos. La censura, aunque discreta, ha sido demasiado evidente para ignorarla.

La pregunta que queda en el aire es: ¿cuál es el futuro de la libertad creativa en la televisión pública? La noche de fin de año, que tradicionalmente es un momento para reírse del poder, ha mostrado que la crítica puede ser silenciada. La audiencia exige un cambio y un regreso a la sátira auténtica.