El exministro de Transportes, José Luis Ábalos, se encuentra en una encrucijada judicial tras el rechazo del Tribunal Supremo a sus recursos en el caso de las mascarillas. A las puertas del juicio, Ábalos ha decidido señalar a otros miembros del gobierno, incluyendo al ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, quien podría ser llamado a declarar.
Desde la prisión de Soto del Real, Ábalos está decidido a no cargar solo con las consecuencias de este escándalo. Su defensa ha presentado un documento ante el magistrado Leopoldo Puente, donde insiste en su inocencia y solicita una serie de diligencias que podrían cambiar el rumbo del juicio.
Entre las peticiones más impactantes, destaca la citación de Marlaska como testigo. Ábalos sostiene que el Ministerio del Interior adquirió mascarillas por valor de 3,5 millones de euros de la misma empresa con la que él contrató transportes. Esta acusación coloca al ministro en el centro de la controversia y la sospecha.
La defensa de Ábalos argumenta que las compras del Ministerio del Interior no han sido investigadas con la misma rigurosidad que las suyas. Con la fiscalía pidiendo 24 años de prisión, la presión sobre Marlaska y el gobierno de Pedro Sánchez se intensifica.
El entorno familiar de Ábalos también ha alzado la voz, cuestionando por qué no se han investigado más a fondo las compras realizadas por el ministerio. Su hijo mayor, Víctor, ha expresado su preocupación sobre la falta de atención a estos hechos, lo que refuerza la estrategia de defensa de Ábalos.

El juicio de las mascarillas se ha convertido en un punto crítico para la credibilidad del Ministerio del Interior y del Ejecutivo. La situación es tensa y cada movimiento cuenta, mientras la atención de los medios y de la opinión pública se centra en los próximos pasos judiciales.
Con el futuro de Ábalos en juego y la sombra de Marlaska acechando, este caso podría tener repercusiones significativas en la política española. La citación del ministro del Interior no solo es un desafío personal, sino que podría desatar una crisis mayor en el gobierno.
La audiencia está programada para los próximos días, y las consecuencias de estas revelaciones podrían ser devastadoras. La presión está en aumento, y todos los ojos están puestos en el tribunal y en lo que se revelará en esta crucial etapa del juicio.