El escritor Arturo Pérez-Reverte acaba de lanzar un contundente zasca público a Gabriel Rufián, diputado independentista, exponiendo con imágenes contundentes el pasado fascista que relaciona a la izquierda catalana, en respuesta a los ataques continuos a la corona española. El enfrentamiento se intensifica en redes con archivos inéditos y duras críticas.
La polémica estalló cuando Rufián difundió en Twitter una foto de Felipe VI de niño saludando a Franco junto al mensaje “no hay que olvidar nuestros orígenes”, una vieja carta del diputado para atacar a la monarquía española. Su intención: cuestionar la legitimidad y el pasado del rey.
Pérez-Reverte no tardó en contestar y retrucar. El escritor compartió imágenes comparativas que mostraban la juventud republicana catalana de los años 30 junto a las juventudes hitlerianas, evidenciando paralelismos inquietantes. Su mensaje fue claro: denunciar un oscuro pasado que, según él, Rufián prefiere obviar.
El intercambio no quedó solo en palabras. Internautas se sumaron al debate, rescatando documentos que vinculaban a Ramón Franco, hermano de Francisco Franco, con Esquerra Republicana de Cataluña, el partido de Rufián. Estas revelaciones sacuden aún más el tablero político regional y nacional.

Mientras tanto, en el Congreso, la formación separatista intensificó sus ataques a la corona, pero también recibió duras críticas por una historia oculta que parece contradictoria con sus discursos actuales. Pere Aragonès, presidente catalán, reforzó su postura republicana, rechazando la monarquía como ejemplo.
La polémica se extendió rápidamente por redes sociales. Seguidores de Pérez-Reverte y otros usuarios dejaron claros mensajes recordando las raíces andaluzas de Rufián, calificándole de “charnego” y renegado con ansias de poder. Estas alusiones buscas deslegitimar su discurso independentista.

El episodio ha desatado un debate feroz sobre la evolución política y los orígenes ideológicos de las fuerzas en Cataluña y España. La imagen del rey Felipe VI queda ahora en el centro de la controversia, resistiendo los ataques de los separatistas, mientras emerge un pasado incómodo para sus críticos.
Por su parte, Rufián continúa con su estrategia de crítica a la monarquía, utilizando imágenes históricas para reforzar su argumentación. Sin embargo, la respuesta pública y las pruebas documentales han fortalecido la defensa de la corona, generando una ola de apoyo inesperada para Felipe VI.

Este cruce de mensajes ha dividido aún más el panorama político español, exponiendo heridas no cerradas y fortaleciendo líneas de confrontación que trascenderán en el debate público y electoral. La polarización se hace más evidente y la tensión en Cataluña y Madrid aumenta.
La batalla en Twitter y en la plaza pública refleja la lucha simbólica por la memoria histórica y el poder. La figura de Franco y su relación con diferentes sectores políticos revive, mientras el país se enfrenta a un ajuste de cuentas histórico que nadie esperaba con tanta intensidad.
En definitiva, la dura réplica de Arturo Pérez-Reverte a Gabriel Rufián en el momento de mayor tensión política en España marca un punto de inflexión. La exposición de pasados incómodos y mensajes incendiarios promete continuar incendiando las redes y los escenarios políticos próximos.