Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, ha descalificado a José Luis Rodríguez Zapatero como “siniestro”, revelando tensiones profundas en el liderazgo venezolano. La relación entre ambos se ha deteriorado drásticamente, especialmente con la creciente influencia de Estados Unidos en la política del país tras la caída de Nicolás Maduro.
Fuentes cercanas a Miraflores indican que Rodríguez ha dejado claro que Zapatero no tendrá un papel en la transición política que se está gestando. A pesar de su pasado como mediador, su imagen ha sido vinculada a un expediente judicial en Nueva York, donde se le investiga por su relación con el régimen chavista.
La interina ha expresado su disposición a colaborar con la administración Trump, buscando asegurar su supervivencia política. Este cambio de estrategia se da en un contexto donde la administración estadounidense está intensificando sus esfuerzos por desmantelar las redes de apoyo que han sostenido al chavismo durante años.

Zapatero, que alguna vez fue visto como un puente entre el chavismo y la oposición, ahora enfrenta una creciente crítica. Desde el entorno de Rodríguez, se le acusa de hipocresía por negociar liberaciones de presos políticos mientras se beneficiaba económicamente del régimen. Esta dualidad ha erosionado su credibilidad entre los nuevos líderes venezolanos.

La situación se complica aún más con la defensa pública de Pedro Sánchez hacia Zapatero, quien ha instado a Rodríguez a continuar con la liberación de prisioneros. Sin embargo, la falta de confianza en Zapatero ha llevado a tensiones significativas dentro del círculo presidencial, donde se cuestiona su relevancia.

Recientes errores de comunicación, como que Jorge Rodríguez anunciara la liberación de prisioneros en lugar de Delcy, han debilitado aún más la posición del ex presidente español. Esta serie de acontecimientos refleja un cambio de poder en Venezuela, donde la influencia de Estados Unidos y el rechazo a figuras del pasado están moldeando un nuevo panorama político.
Las próximas horas serán cruciales para determinar el futuro de la política venezolana y el papel de actores internacionales en este proceso. La presión sobre Zapatero se intensifica, mientras que Delcy Rodríguez busca consolidar su liderazgo en un entorno de creciente incertidumbre y cambio.